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NUESTRO BARRIO ANTIGUO18-01-2017 09:28:38

Nuestro Barrio Antiguo

 

Hablar del Barrio Antiguo es hablar de historia, es hablar de origen, es echar un ojo al pasado para conocer nuestras raíces; aquéllas, que todos deberíamos conocer para entender nuestro presente.

 

El Barrio Antiguo es añoranza, es recordar que alguna vez Monterrey fue como una gran familia, ya que quienes en él vivían se acompañaban en las buenas y en las malas.

 

Era el poder ver gente sentada en las aceras durante el verano cuidando de los niños, mientras estos jugaban sin ninguna preocupación en las calles.

 

Fue cuna de muchas de las leyendas que hoy en día se conocen, como aquéllas que hacen referencia a ruidos y pasos, huesos enterrados en el tronco de un nogal, túneles secretos, mujeres emparedadas en los gruesos muros, pianos que tocan solos, y hasta la de un caballero que ve solucionados sus conflictos económicos en la puerta norte de la Catedral, solo por mencionar algunas.

 

La historia de este Barrio se remonta a la mismísima  fundación de Monterrey, allá por finales del siglo XV. Las primeras construcciones fueron hechas de adobe (mezcla “seca” de tierra, paja y piedra comprimida) que por ser un material perecedero sucumbieron a los embates de la naturaleza y de los nativos, por lo que no es posible conocer exactamente la ubicación de los primeros asentamientos.

 

En el Siglo XVI aquí se construyeron las “Casas Reales” y se establecieron todos los poderes regionales en torno a la Plaza Mayor (hoy Plaza Zaragoza) y la Plaza del Mercado (hoy Plaza Hidalgo).

 

Estas casas reales, así como el resto de las construcciones del Barrio construidas a lo largo del Siglo XVII fueron bastante austeras, sin grandes decoraciones y hechas con materiales baratos.

 

Al inicio, el Barrio Antiguo fue la zona productiva de Monterrey, a éste lo caracterizaban sus construcciones barrocas de influencia española, prueba de ello es la Catedral de Monterrey.

 

En Monterrey tuvo lugar la Intervención norteamericana de 1846 a 1848, por ello el nombre de “La Batalla de Monterrey”, y es aquí, en las calles del Barrio Antiguo que se da la más encarnecida batalla, ya que desde los techos de las casas, las ventanas y las puertas, se disparaban los mosquetes en contra del invasor.

 

Durante esta ocupación de los estadounidenses, las casonas del Siglo XVIII y principios del XIX  sirvieron de albergue para los oficiales de más alto rango del ejército norteamericano, como lo es, La Casona de Santa Lucía (hoy restaurante y salón de eventos)  que hospedó al General Zachary Taylor.

 

El Siglo XX trajo consigo un declive económico para el Barrio Antiguo, pues la industria de la ciudad se estableció en la periferia; es con el surgimiento de la Estación de Ferrocarriles del Norte, Fundidora de Monterrey y Cervecería, que éste Barrio se convierte en la parte “vieja” de la ciudad.

 

Tras la Revolución Mexicana, el Barrio Antiguo tiene dos pincelazos arquitectónicos, el Casino Monterrey y el Gran Hotel Ancira; pero no es, sino hasta las primeras décadas del Siglo XX que se instalan en él, las icónicas farolas y se empiedran las calles.

Con sus característicos colores amarillo, ocre y salmón sigue siendo sede política de Monterrey y cuna histórica de la ciudad y del Estado.

 

Fue en los 80’s bajo el argumento del bien estético que se derrumbó más de la mitad del Barrio Antiguo para dar paso a la construcción de la Macroplaza, lugar donde se levantó el Palacio Municipal de Monterrey y algunos museos, que sirven para el esparcimiento y recreación de los regiomontanos.

 

En la última década del Siglo XX e inicios del XXI, las casonas del Barrio Antiguo albergaron restaurantes, cafés y antros, convirtiéndose así en el centro de la vida nocturna de la ciudad.

 

Sin embargo, entre hechos vandálicos y situaciones de inseguridad se fueron acabando los lugares considerados de esparcimiento, y más triste aún, casi no es visitado como centro histórico.

 

En la actualidad el Barrio Antiguo hospeda un sinfín de oficinas de gobierno, tanto locales como estatales, pequeños restaurantes y cafés, tiendas de antigüedades y algunos museos, sin embargo, lejos  está de ser lo que fue.

 

El Barrio Antiguo luce descuidado en muchas de sus construcciones, otras están en proceso de remodelación para algún negocio u oficina, y sus paredes no han podido escapar de los artistas callejeros, quienes las han convertido en inmensos lienzos aderezados de graffittis.

 

Hoy en día existen planes de revivir esta zona, ojalá no quede solo en proyectos, pues no debemos olvidar que la fuerza de un árbol no está en su altura, sino en sus raíces.

 

 

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Administrador . .

Archivo Histórico de Monterrey ubicado en Museo Metropolitano de Monterrey.
Zaragoza y Corregidora, Centro de Monterrey, Nuevo León.