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LA VENGANZA DE UNA HIJA09-01-2017 10:19:49

La venganza de una hija

 

Corría el año de 1860, y en la calle Real de Cadereyta, Nuevo León, se localizaba una casona de dos pisos con un gran balcón al exterior propiedad de la familia Gómez del Corral. Este, era un matrimonio formado por Don Casimiro, su esposa y dos hijas en edad casadera: María de Jesús y María Teresa.

 

Se dice que Don Casimiro era un hombre extremadamente celoso, al punto de que las hijas no tenían libertad de asomarse al balcón de su propia casa, salir solas a la calle y muchísimo menos interactuar con otras personas.

 

Un domingo por la mañana la familia asistió a misa, al salir, la joven María de Jesús en su camino de regreso a casa cruzó la mirada con un fuereño recién llegado al pueblo de nombre Fernando. Ambos quedaron cautivados.

 

Fue así que Fernando decidió seguir a la familia para ver dónde vivía la mujer que lo había impresionado; no tuvo que caminar mucho, pues aproximadamente a 100 metros de la iglesia se encontraba la casa del matrimonio Gómez del Corral.

 

 A partir de esa fecha, todas las tardes el joven enamorado se paraba frente al balcón de la residencia, en espera de que saliera la joven doncella.

 

Finalmente, una tarde cualquiera y en virtud de que su padre no estaba en casa, María de Jesús decidió salir al encuentro de Fernando, ambos se declararon su amor y el joven solicitó hablar con el padre de la muchacha para solicitar su permiso de noviazgo con fines matrimoniales. Ella se negó a sabiendas del carácter de su papá. De repente, su rostro palideció al ver que Don Casimiro daba vuelta a la cuadra por la esquina.

 

Fernando no se movió del lugar y recibió como saludo del iracundo padre un fuetazo en el rostro; a la hija, ya en el interior de la casa, le propinó una serie de fuetazos hasta dejarla inconsciente; de hecho, ni siquiera le permitió a la madre y hermana la ayudasen a que durmiera dentro de la casa.

 

Tirada e inconsciente en el patio de su casa, María de Jesús despertó a media noche y como pudo llegó a la puerta interior de la vivienda, desde donde le juró a su padre: “Te juro Casimiro Gómez, que desde los mismos infiernos, con la ayuda del diablo, he de venir a vengarme de ti”. Tras ésta amenaza, se arrojó de cabeza en la noria.

 

Al día siguiente de la tragedia, Don Casimiro sin remordimiento alguno les pidió a su esposa y a su otra hija le ayudasen a sacar el cuerpo sin vida de María de Jesús para enterrarlo en el mismo patio. A partir de entonces, a cualquier persona que preguntaba por la joven doncella se le decía que se había ido a vivir con una tía a la Ciudad de México.

 

Justo un año después en la casa de la familia Gómez del Corral se escuchó una voz amenazante del más allá, la cual sentenciaba “Casimiro Gómez ha llegado tu hora, venimos por ti…ven, te estamos esperando”.

Fue entonces que el viejo Casimiro tembló de terror y por fin comprendió el daño que había hecho, pero ya era demasiado tarde, su destino estaba marcado.

 

Al amanecer Don Casimiro amarró su caballo al carro, y sin despedirse de nadie salió de casa. Apenas si había iniciado su camino, cuando un toro negro, bufando y expidiendo un fuerte olor azufre embistió su cosaco, por lo que éste salió desbocado, y al emprender la feroz carrera, el cuerpo de Don Casimiro voló por los aires para estrellarse contra la pared de una casa vecina.

 

Cuando lo fueron a levantar ya estaba agonizante, solo alcanzó a murmurar que pedía perdón a Dios y a su hija, después de eso murió.

 

Cuentan que el cadáver de María de Jesús fue sacado del jardín de su casa y llevado al panteón para darle una cristiana sepultura.

 

Su hermana María Teresa se casó con Fernando y se fue a vivir a Monterrey, mientras que la madre de las muchachas murió al poco tiempo, llena de dolor y de un odio secreto hacia el que fuera su esposo por tantos años.

 

La casa de la familia Gómez del Corral estuvo abandonada por muchos años, y fue hasta éste siglo que los bisnietos de Fernando y Ma. Teresa la pusieron en renta. Finalmente serían los tataranietos quienes la pondrían a la venta allá por los años 60’s.

 

Como en casi todas las ciudades, la mansión desapareció con el crecimiento de la mancha urbana y el progreso. Hoy solo quedan recuerdos y anécdotas de lo que fue “La venganza de una hija”.

 

 

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Administrador . .

Archivo Histórico de Monterrey ubicado en Museo Metropolitano de Monterrey.
Zaragoza y Corregidora, Centro de Monterrey, Nuevo León.